Aunque el Mediterráneo sea un mar tranquilo, en él habitan unas cuantas especies escurridizas con las que puedes llevarte una sorpresa desagradable. Desde animales flotantes que muerden hasta acechadores con púas; a continuación tienes una lista de algunas de las criaturas venenosas (y molestas) más habituales con las que te puedes encontrar al nadar o navegar por Croacia, Italia, Grecia, España o Francia. No te preocupes: con un conocimiento básico (y quizás unos zapatos de agua), podrás evitar fácilmente que un divertido chapuzón convierta tus vacaciones en una historia de terror.
Medusa

Es probable que estos viscosos animales sean los que más problemas causan en las aguas mediterráneas. La mayoría de las medusas comunes no son mortales, pero sus tentáculos están cargados de nematocistos que hacen que su picadura sea dolorosa y te salgan sarpullidos. Las medusas aguijón malva son tristemente célebres: suelen aparecer a finales de verano, convirtiendo las calas con sus invisibles tentáculos en lugares a los que es mejor no ir. La mordedura de esta medusa provoca al instante un intenso dolor, marcas rojas e incluso náuseas en los casos más graves. Aunque a largo plazo rara vez son peligrosas, una picadura de medusa puede dejarte sin ganas de playa. ¡Si oyes decir a los locales o a los socorristas que hay medusas cerca, mantente alejado y, en lugar de darte un baño, aprovecha para relajarte en el barco!
Y aunque puede que lo hayas oído alguna vez, orinar encima de la picadura no sirve de nada: déjate de historias y utiliza agua caliente :
Pez araña

Conoce al pez araña: un pez pequeño y bastante plano que seguramente no verás (acostumbra a enterrarse bajo la arena y asomar solo los ojos) hasta que ¡zas! A menudo se le llama «dragón marino» o «pequeño asesino» de playa. Pisa uno y descubrirás rápidamente que sus espinas dorsales contienen un veneno extremadamente potente. De hecho, el pez araña está considerado uno de los peces más venenosos de las regiones del Mediterráneo y del Atlántico norte. Su picadura provoca un gran escozor que puede extenderse por toda la pierna. Suele describirse como mucho peor que la picadura de una avispa o una abeja. ¡Una bañista con poca suerte dijo: «tenía la sensación de que en mi pie estaban teniendo lugar diez partos al mismo tiempo»! Cuenta con hinchazón, enrojecimiento y en algunos casos mareos o fiebre. Lo bueno: la picada del pez araña, aunque muy dolorosa, casi nunca supone una amenaza para la vida y normalmente te recuperas en uno o dos días. Son habituales en zonas arenosas de poca profundidad de todo el Mediterráneo (desde la Costa Blanca de España a las bahías adriáticas de Croacia), especialmente en verano, cuando estos peces se acercan a la costa.
Consejo: arrastra los pies cuando andes por la arena y plantéate utilizar zapatos de agua, ya que revolver la arena suele hacer que los peces araña se alejen
Pez escorpión

El pez escorpión (como las rojizas especies Scorpaena) es un maestro del disfraz, gracias a lo cual aparenta ser una piedra más del suelo marino cubierta por algas. Suele merodear por las zonas costeras rocosas y los arrecifes del Mediterráneo: tal vez veas alguno oculto entre las grietas cuando practiques snorkel o buceo. No te atacarán, pero si por accidente coges o pisas uno… ¡uf! Las finas espinas de su torso contienen un veneno que provoca un fuerte dolor, hinchazón y punzadas que pueden durar horas. Los pescadores y buceadores los conocen bien; estos peces suponen una amenaza cuando quedan atrapados en las redes o están ocultos bajo las rocas. Aunque resulta extremadamente dolorosa, la picadura del pez escorpión pocas veces es peligrosa si se trata de inmediato. Y ahí va un dato curioso: a pesar de su defensivo veneno, en realidad el pez escorpión es considerado un manjar en algunas gastronomías mediterráneas (¡preparado con mucho cuidado, por supuesto!). Así que mira pero no toques; esa «roca» podría morderte.
Erizos de mar

Ninguna lista de peligros en las playas mediterráneas estaría completa sin el humilde erizo de mar. Estas criaturas circulares y puntiagudas se encuentran sobre las rocas y los fondos de arrecifes poco profundos. No son nada agresivos, el problema son los pies. Si pisas un erizo de mar accidentalmente, sus punzantes espinas te atravesarán la piel como docenas de pequeñas agujas. ¡Uf!
Aunque no son venenosas en el sentido de que supongan un riesgo para la vida, las espinas pueden producir en el acto un intenso dolor y a menudo se parten bajo la piel, lo que provoca irritación, hinchazón y una posible infección si no se quitan. En el Mediterráneo, los erizos negros o púrpura son comunes en las costas rocosas (pregúntale a cualquier buceador experto por los recuerdos de erizos que se han llevado sus pies). Las buenas noticias son que su picada es más una lesión que una herida. Aun así, las astillas duelen y pueden hacer que te resulte difícil caminar. Si vas a nadar en calas de piedras (conociéndote, por ¡Croacia y las islas griegas!), ten cuidado por dónde pisas o ponte unos escarpines. Una pedicura de erizo no deseada es algo que sin duda vale la pena evitar durante las vacaciones.
Rayas

¡Sí, en el Mediterráneo también hay rayas! La raya común (Dasyatis pastinaca) y algunos de sus parientes se deslizan por el fondo de arena de aguas poco profundas que va desde el litoral español al Adriático. Normalmente van a lo suyo y no son agresivas; de hecho, lo normal es que se vayan a toda prisa en cuanto notan las vibraciones de los nadadores. Sin embargo, si hay alguna descansando medio enterrada en la arena y la pisas sin querer, es posible que la raya se defienda moviendo la cola. Y en la cola tiene una espina con púas venenosas. Si te la clava en el pie o en la pierna causa un dolor fuerte (ardor repentino), hinchazón y a veces sangrado. A diferencia de sus famosas primas australianas, las rayas mediterráneas rara vez son mortales, si bien no cabe duda de que su picadura hará que vuelvas cojeando a la playa. Este tipo de accidentes no son habituales (las rayas intentan evitar a la gente), pero suceden de vez en cuando a paseantes desprevenidos. Por protección, arrastra el pie por la arena (¡otra vez el mismo truco!) para avisar a cualquier raya que pueda haber y que se marche. Y si ves una sombra con forma de tortita en el fondo marino, apártate: probablemente se trate de una raya intentando echarse la siesta.
Consejos de seguridad y primeros auxilios para picaduras
¿Te has encontrado alguna de estas hostiles y movedizas criaturas?
Mantén la calma: descubre qué hacer y vuelve a navegar tranquilamente en un periquete.
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Evita y alerta: si detectas una medusa u otro ser sospechoso cerca tuyo, aléjate poco a poco. No toques ni molestes a los animales marinos: la mayoría de las picaduras se producen porque alguien las pisa o toca por error. En la arena, recuerda arrastrar los pies para ahuyentar a cualquier cosa que pueda haber oculta. Llevar zapatos de agua también puede protegerte de las púas de los erizos de mar o de las aletas de los peces.
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Evalúa la situación y sal del agua: si te han picado o mordido, sal inmediatamente del agua para evitar un mayor contacto. Siéntate y coge aire: sí, duele, pero saldrás de esta.
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Baño de agua caliente: es lo más parecido a un antídoto milagroso para las picaduras venenosas de los peces (pez araña, pez escorpión, raya) e incluso de las medusas. Sumerge la zona afectada en agua caliente (alrededor de 40-45 ºC, que no queme) durante 30-90 minutos. El calor descompone muchos venenos marinos y alivia el dolor. Importante: no te pongas hielo en una picadura de pez araña o raya, porque el frío empeora el dolor ralentizando la descomposición de la toxina. Y a pesar de lo que hayas oído por ahí: orinar encima de la picadura no sirve de nada, ¡así que ahórratelo y utiliza agua!
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Limpia y trata la herida: para las picaduras de medusa, primero lava la zona con agua salada (el agua fresca puede acelerar la liberación del veneno). Si tienes vinagre, póntelo sobre la picadura porque ayuda a neutralizar el aguijón de la medusa. Quita poco a poco cualquier resto de tentáculo utilizando unas pinzas o con guantes (no lo hagas con los dedos directamente). En cuanto a las espinas del erizo de mar, saca cuidadosamente con unas pinzas todas las que se vean. (No escarbes demasiado: si están muy clavadas ve al médico para que te las quiten debidamente.) Limpia toda la herida con agua y jabón o un antiséptico para que no se infecte.
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Controla su evolución y ve al médico si hace falta: tras la atención inicial, ve fijándote en cómo te encuentras. Es normal que te duela durante un rato (o incluso varias horas) y que la zona de la herida se hinche o enrojezca. Tómate un analgésico en caso de ser necesario. Si notas que los síntomas empeoran y que cada vez está más hinchado, que el fuerte dolor no disminuye o que aparecen señales de reacción alérgica (dificultad para respirar, sarpullidos), mareos o cualquier otro síntoma preocupante, busca atención médica de inmediato. Las reacciones graves no son frecuentes, pero siempre es mejor prevenir que curar, sobre todo en el caso de los que son alérgicos a algo.
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Mantén la calma: es más fácil decirlo que hacerlo cuando te han mordido, pero recuerda que la mayoría de estas picaduras no suelen provocar daños permanentes. Entrar en pánico solo empeorará las cosas. Respira hondo y recuerda que el dolor intenso es temporal y que mejorará con un tratamiento de agua caliente.
Conclusión: el mar Mediterráneo es por lo general muy seguro; millones de personas se bañan en él cada verano sin que ocurra nada. Respecto a la fauna autóctona, vigila dónde pisas y probablemente nunca tengas ningún problema. Al final, estas criaturas no van a por ti: la medusa va a la deriva inconscientemente, y los peces y los erizos solo pican si los molestan. ¡Así que disfruta del agua clara y cristalina! Guárdate estos consejos para asegurarte de que ningún encontronazo te estropee las vacaciones. ¡Que tengas un buen baño (y seguro)!